El centro de exposiciones de T2 del AICM, se localiza en el nivel de salida, frente a la sala de documentación L1, y permanece abierto al público las 24 horas del día durante todo el año.

Imágenes de la Fototeca Nacional “aterrizan” en el AICM

  • La exposición Memoria fotográfica de México se presenta en el Centro de Exposiciones de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México
  • Cerca de 60 imágenes muestran los cambios de la sociedad mexicana, entre 1845 y 1960

Alrededor de 60 imágenes que muestran los cambios experimentados por la sociedad mexicana, entre 1845 y 1960, desde el retrato “romántico” y el encuadre perfecto del siglo XIX, hasta los arriesgados ángulos que rememoran al México moderno de mediados del XX, integran la exposición Memoria fotográfica de México, que se presenta en el Centro de Exposiciones de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

En el marco de los 40 años de vida de la Fototeca Nacional, la cual inició labores con la entrega del Archivo Casasola al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el 20 de noviembre de 1976, en el aniversario de la Revolución Mexicana, esta muestra hace “escala” en la terminal aérea, luego de su exhibición en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec.

Organizada en los ejes temáticos: Arqueología, Arquitectura, Paisaje, Vida Cotidiana, Retrato, Revolución y Variación, el público encontrará en 58 imágenes en blanco y negro, episodios sociales, políticos, culturales y artísticos significativos de México, así como las formas de vida cotidiana, la evolución del paisaje, el desarrollo urbano y la paulatina transformación de la identidad de sus habitantes. Las imágenes proceden de 20 de los 46 fondos que componen la Fototeca Nacional.

El público del AICM podrá apreciar el Salón de Monolitos del Antiguo Museo Nacional, la Pirámide del Sol de Teotihuacan, el interior de la Catedral Metropolitana, una vista de la ciudad de Guanajuato, los pliegues inescrutables de Mil Cumbres y los resplandores de la lava del naciente Paricutín (ambos en Michoacán), o el fluir “congelado” de la cascada de San Miguel Regla (Tlaxcala).

En la exposición, organizada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), también figuran seres anónimos y otros famosos, como Tin Tan o los artistas Diego Rivera y Tina Modotti; personajes de la Revolución: soldaderas, federales y caudillos; trabajadores callejeros, niños haciendo pinitos en el baile de salón, mujeres observando un eclipse parcial de luna, pruebas de vuelo en los campos de Balbuena. Todas, instantáneas que han sobrevivido para hablar de nosotros.

Entre los autores de las imágenes —de los más de dos mil representados en los fondos de la Fototeca Nacional— se encuentran algunos de los fotorreporteros reunidos alrededor de la Agencia Casasola, y también fotógrafos como Manuel Ramos, Hugo Brehme, Tina Modotti, Nacho López, Guillermo Kahlo, Charles B. Waite, Winfield Scott, Aurelio Escobar, Semo (Simón Flechine) y Vicente Luengas.

Juan Carlos Valdez, director del Sistema Nacional de Fototecas, dijo que “hay quien llama fototeca únicamente a un reservorio de fotografías, que es la definición, pero nosotros la concebimos como un espacio de interacción entre las colecciones y el espectador. Estamos al servicio del usuario y eso nos compromete a que la gente vea y comprenda que la fotografía es un patrimonio colectivo, de memoria de una sociedad.

“En la medida en que nosotros, como institución, tenemos la posibilidad de resguardar las imágenes correctamente, de conservarlas como debe ser, de documentarlas de forma eficiente y de difundirlas, ya sea a través de la Internet, en exposiciones o en museos, favorecemos el que la fotografía no sólo sea conocida sino respetada. La Fototeca Nacional es la más importante de carácter público a nivel internacional”.

Ese lugar que la fotografía ha ganado como documento histórico queda claro en la muestra Memoria fotográfica de México. “No fue sencillo mostrar la riqueza visual que tiene la Fototeca Nacional en esta exposición. Todas las imágenes que la conforman poseen valor documental o estético, y en algunas se suman ambos.

“La exposición da un panorama del universo de imágenes de nuestro acervo, compuesto por poco más de 900 mil piezas, del que no se conoce ni 10 por ciento, porque hay clichés, imágenes que son de uso continuo por parte de aquellos que buscan en la fotografía una mera ilustración. Intentamos concientizar al público y a los profesionales, que la fotografía es una fuente primaria para la investigación”.

Desde su llegada, hace 40 años, al Ex Convento de San Francisco, en Hidalgo, la Fototeca Nacional también ha generado la profesionalización de la conservación fotográfica, impulsado la crítica en torno a estos temas y generado un público lector de imágenes. Y ha ido más allá, junto con el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, ha promovido la formación de fotógrafos a través del programa FotoEnsayo.