Francisco I. Madero

SEMBLANZA

Francisco I. Madero, también conocido con el apelativo de «Apóstol de la democracia», es una figura paradigmática en la historia de la Revolución mexicana, 

Nació el 30 de octubre de 1873 en Parras de la Fuente, Coahuila. Hijo primogénito del matrimonio formado por Francisco Madero y Mercedes. Estudió en Estados Unidos y Francia, de regreso a su terruño natal se hizo cargo de las empresas que heredó. Asimismo, realizó actividades filantrópicas y practicó la medicina homeopática y la doctrina espírita.

Consciente de la situación que vivía el país, ante las desigualdades sociales y económicas de la época, lo motivaron a incursionar en la política. En 1908 se publicó su libro La sucesión presidencial de 1910. En 1910, fue candidato a la presidencia de México por el Partido Antirreeleccionista en oposición a la séptima reelección de Porfirio Díaz. Sin embargo, Madero fue hecho prisionero y, Díaz, declarado presidente.

Francisco I. Madero escapó de la cárcel y después de agotar las vías legales para la transición democrática del Poder Ejecutivo federal, decidió convocar a un movimiento revolucionario por medio del Plan de San Luis Potosí. Un año después, en noviembre de 1911, tomó posesión como el primer presidente constitucional.

El 30 de noviembre de 1911, acompañado por parte de su Gabinete, acudió al Campo Aéreo de Balbuena a las Segundas Exhibiciones Moisant, donde charlo directamente con John Moisant, dueño de la Moisant International Aviators, ahí fue invitado por el aviador británico George M. Dyott a volar en un monoplano Deperdussin George. Este histórico vuelo marco a la aviación mexicana, pues Madero se convirtió en el Primer Presidente en Volar en Avión. El vuelo fue corto, solo unos minutos, pero impacto tanto a Madero, que tras tal evento, dio ordenes a la Secretaria de Guerra y Marina a comprar aeronaves Bleriot y mando a 5 jóvenes mexicanos a estudiar aviación en l Nueva York, en la Moisant International Aviators.

Ttras la caída del gobierno de Porfirio Díaz, del triunfo de la revolución que encabezó y de unos comicios democráticos-. Como gobernante, la tarea que tuvo frente así fue inmensa en un país lleno de problemas. Su administración fue blanco de diversas críticas y de demandas de varios grupos. Fue obligado, junto con el vicepresidente José María Pino Suárez, a presentar su renuncia. Finalmente, ambos fueron asesinados el 22 de febrero de 1913, por órdenes del general Victoriano Huerta.