Ing. Ángel Lascurain y Osio

SEMBLANZA

Nació en la Ciudad de México el 26 de marzo de 1882 y se graduó de ingeniero civil en la Escuela Nacional de Ingenieros en el año de 1909.
Dirigió los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas (TNCA), donde diseñó aviones y formó a personal técnico en todas las áreas, culminando su obra con la fabricación de más de 100 aviones, muchos de ellos dotados de innovadoras técnicas que llamaron la atención en México y el extranjero.

A finales de 1918 ingresó en los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, TNCA, los cuales eran dirigidos por Francisco Santarini. Para 1920, es nombrado director de los TNCA y, simultáneamente, el gobierno encargó la compra de algunos aviones extranjeros; Lascurain recibió órdenes de continuar la tarea del TNCA en el sentido de dar mantenimiento a la flota existente y que se prosiguieran los trabajos de diseño y producción de aeronaves con el objeto de llegar a ser autosuficientes.

Trabajo y desarrollo varios aviones, entre ellos el Serie B, Serie E llamado después “Somora”, así como el 3-E-130 denominados “Tololoche” y “Quetzalcoatl”, igual los “Avro – Anáhuac” y realizo modificaciones en los bombarderos Farman F-50.

Por su paso por los TNCA, el ing. Lascurain fabricó más de 100 aeronaves; tras el cierre de estas, continuó con proyectos personales como el “sesquiplano Azcárate” y los «cosarios-Azcárate”. Posteriormente, desarrolló un bimotor denominado «Lascurain-Salinas», equipado con dos motores Continental de 65 hp cada uno. El bimotor fue probado por Agustín Gutiérrez Peláez, conocido popularmente como «el gato Peláez» en marzo de 1940.

Años más tarde, en 1957, Lascurain llevó a cabo su proyecto más ambicioso: dotar a México de un avión bimotor con capacidad para 14 pasajeros que fuera funcional para operar en rutas cortas, en zonas de elevadas alturas y en pistas rudimentarias. Lo llamó «Aura». Lamentablemente, durante un vuelo de prueba realizado el 24 de diciembre de 1957, abordó el avión para acompañar a Carlos Castillo Segura. En el despegue se le pararon los dos motores y el piloto intentó regresar a una pista transversal y poco antes de la cabecera, el tren de aterrizaje hizo contacto con una zanja, lo que ocasionó que el avión se destrozara y fallecieran sus dos ocupantes, Lascurain y Castillo.