P.A. Emma Catalina Encinas Aguayo

SEMBLANZA

Emma Catalina Encinas Aguayo fue la primera mujer mexicana en recibir la licencia de piloto aviador. Realizó su primer vuelo solo el 20 de noviembre de 1932 en el Campo Aéreo de Balbuena, y el día 4 de diciembre de ese mismo año, realizó con éxito su examen de vuelo, para que el Departamento de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas le otorgara la licencia de piloto aviador y que más tarde fuera refrendada con el título que la misma dependencia le entregó el 12 de abril de 1934.

Emma Catalina nació en el Mineral de Dolores, Chihuahua, el 24 de octubre de 1909. Fue enviada por su familia a estudiar a Los Ángeles, Ca., para alejarla del ambiente de la Revolución. Fue en Santa Mónica donde tuvo su primer contacto con la aviación al presenciar una de las famosas carreras aéreas “All Women Air Races”, quedando prendida de la aviación. A su regreso a su casa en Chihuahua, les dijo a sus padres de sus intenciones de volar y, aunque su padre se negó, recibió el apoyo de su madre, quien la ayudó con sus ahorros.

También Emma Catalina contó con la ayuda del coronel Roberto Fierro. El cual fue fundamental para iniciar su aventura, y aunque todo iba muy bien y estaba próxima a su primer vuelo, el coronel Fierro tuvo que cambiarse a Monterrey y Emma ya no pudo continuar; tuvo que buscar alguna escuela y terminó llegando a la Ciudad de México, donde encontró todos los obstáculos, pero en un vuelco del destino, el coronel Fierro es asignado al Campo Aéreo Militar de Balbuena y la suerte le sonríe una vez más a Emma Catalina.

Nuevamente con el apoyo de su mentor, Emma logra llevar a cabo su tan anhelado primer vuelo sola, el 20 de noviembre de 1932, el cual es tan bien realizado, que la multitud que estaba presente en Balbuena, más por morbo, la bajó del avión y la llevó en hombros hasta el Zócalo de la capital;
días más tarde, el 4 de diciembre del mismo año, presentó su examen practico y obtuvo su Licencia de Piloto Aviador.

Dicen que el hombre propone y Dios dispone. Emma Catalina Encinas deja de volar un par de años más tarde, se casa y se dedica a traducir libros y documentos del inglés al español para la Fuerza Aérea Mexicana, pero años más tarde regresa a la aviación al incorporarse al departamento de Relaciones Públicas de American Airlines en México, en el año de 1942, donde labora por varios años.

Fallece en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 1990.